Los nuevos retos del embalaje Heavy Duty

Que sea ligero pero resistente. Que esté integrado en la cadena logística, sea respetuoso con el medio ambiente y ayude a contener los costes. Y lo más importante de todo, que proteja el producto hasta su destino, aunque esté en la otra punta del planeta. No es la lista de deseos al genio de la lámpara, sino los retos que afronta hoy por hoy el embalaje heavy duty.

No son pocos los que cruzan encendidos debates en torno al heavy duty, tan estrechamente vinculado a la logística, que está en boca de todos cuando se habla de reducir costes de manera significativa. Es esta una gran oportunidad pero también una enorme responsabilidad para el embalaje industrial, al que se le exige “un esfuerzo para lograr mayor eficiencia con menos recursos”, en palabras de Javier Riera-Marsá, presidente de este Salón Internacional del Embalaje. Un esfuerzo que, según admite Riera-Marsà, “se está consiguiendo”.

Para este profesional, lo que se busca es “optimizar la capacidad de los envases industriales para incluir la mayor carga en el menor espacio posible, reducir peso en los embalajes, incrementar la protección del contenido y que los nuevos embalajes sean fáciles y rápidos de utilizar, además de respetuosos con el medio ambiente”. “Parece la cuadratura del círculo, algo que nuestras empresas especializadas están logrando”, anuncia.

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Lo más increíble de todo es que los profesionales españoles están logrando avances en todas estas materias, y que están muy bien posicionados en el mercado internacional gracias a su larga trayectoria como vivero de la producción automovilística. La industria española está en primera línea, pero no puede quedarse de brazos cruzados. Sigue afrontando desafíos.

Para Manuel García-Romeu, responsable de la línea de investigación de ITENE, Instituto Tecnológico de Embalaje, Transporte y Logística, los puntos clave son desarrollar embalajes “sencillos y fáciles de montar”, con el fin de ahorrar tiempo, tanto en el montaje como en el desmontaje; “que puedan ser introducidos en cualquier medio de transporte”; “que tengan una alta tasa de retorno en desarrollos de logística inversa”, permitiendo rentabilizar los embalajes de más de un solo uso a través de la reutilización; y además “que tengan un impacto medioambiental bajo, al menor precio posible y teniendo en cuenta el ciclo de distribución del mismo, tanto para maximizar la seguridad de la carga como de las personas”.

Sin embargo, los expertos coinciden al recordar que más allá de las posibles mejoras que se realicen en los nuevos embalajes, de nada sirven si no se garantiza la protección del producto. Esa es la prioridad. Y en este sentido, el Director Técnico de ICIL (que nació como Institut Català de Logística y hoy es una entidad nacional), Jaime Mira, cita la primera vez que se enviaron 50 lotes de agua Evian a Estados Unidos. Las botellas cruzaron el charco, sí, pero no se tuvieron en cuenta los factores atmosféricos, el agua se congeló y todas las botellas estallaron.

Integración logística
Lograr que el impacto ambiental sea lo más bajo posible es uno de los debates —y anhelos— más candentes del sector. Sin embargo, la logística, la integración con los procesos productivos y la seguridad en el transporte y la distribución son aspectos que los profesionales consideran esenciales. Los dos primeros, logística e integración, son asignaturas en las que la España de la industria automovilística ya tiene cierto bagaje.

“Los embalajes industriales cada vez van más ligados a toda la parafernalia de la logística en un tiempo tan complejo”, señala el Director Técnico de ICIL dibujando un escenario en el que las fronteras entre tipos de embalajes se vuelven imprecisas, por ejemplo, cuando una cajera de supermercado tiene que romper el paquete de seis cartones de leche (a priori, un diseño industrial) para leer el código de barras.

Desde ICIL, Jaime Mira demanda un enfoque integrado de la cadena logística y colaboración interna en las empresas. También alude a la necesidad de más estandarización y a la falta de cultura de las tres R (reutilizar, reciclar, revalorizar). Y menciona el caso de Ikea, que desde la base realiza un diseño de caja plana para que no se transporte aire, “el producto más caro del mundo cada vez que lo movemos”, y de esta forma llevar la logística y el embalaje hasta la misma esencia del negocio.

“El coste logístico aparece muchas veces de forma muy camuflada”, continúa Mira, para quien los “logísticos” llevan años empleando “estas cosas divertidas de los japoneses” —el kaizen, la mejora continua, el Lean…—, una óptica que se impone en nuestros días. “El embalaje industrial interviene de una manera directa en el ahorro de costes totales en la cadena de suministro”, sentencia este profesional, quien confiesa que el principal obstáculo es identificar el coste correctamente.

Seguridad, prioridad de la UE
En lo que a seguridad y estabilidad de las cargas se refiere, actualmente existen unas Guías de Buenas Prácticas editadas por la Comisión Europa, que “está apostando cada vez más por este tema”, como remarca Manuel García-Romeu, para quien “de la recomendación es posible que se pase a legislación en un futuro cercano”.

El fin es que se realicen pruebas de las unidades y de los embalajes para prevenir situaciones de riesgo. De manera que si, por ejemplo, están siendo transportadas por un camión y se produce un frenazo brusco, no pierdan estabilidad ni salgan del contenedor provocando posibles daños en los coches de alrededor e incluso a otras personas. Otro de los ámbitos en los que no se puede dejar de innovar es en los materiales que dan forma a los embalajes. “Hay que investigar sobre nuevos materiales —apunta el responsable de esta línea de investigación de ITENE— porque tenemos que intentar hacer embalajes más ligeros que pesen menos y consuman menos combustibles en los ciclos de transporte y distribución”. Al final, se trata de diversos factores que en su conjunto, indican el camino que tiene que seguir el sector del embalaje heavy duty. Elementos que, como un buen malabarista, hay que saber valorar y manejar, pero sin olvidarse ninguno de ellos para que continúe la función.

Fuente: Tecnicarton

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